CRÍTICA|Ya está disponible en cines la ópera prima de Pilar Romero. Gracias a Ocine hemos podido ver Las niñas, la obra que está arrasando en los festivales y charlar con una de sus protagonistas, Natalia de Molina. La historia se ha coronado como Mejor película española en el Festival de Málaga, un título más que merecido. 

La historia es mucho más de lo que promete: íntima, dolorosa, necesaria. Un filme que debería estar llenando las salas de cine en éstos momentos tan críticos para la industria audiovisual. 

EL REPARTO

Las protagonistas son un elenco de actrices que aportan una gran naturalidad y frescura. Podría parecer que el trabajar con un reparto tan joven podría ser un handicap, pero de cara al espectador es simplemente, brillante.

Natalia de Molina interpreta a una madre soltera que se instala con su hija en Zaragoza intentando alejarse del ruido injusto que ha producido su situación personal. La actriz da vida a un personaje cansado, pero lo ejecuta con gran naturalidad y credibilidad, llevando al espectador a un estado de angustia y de reflexión digno de mención. Sin duda, Natalia de Molina es uno de los muchos puntos fuertes de la cinta.

Para mí era muy importante saber que ella fue una niña también, comprender qué es lo que vivió

Natalia de Molina

Andrea Fandos nos otorga un personaje principal, Celia, con una frescura y ternura única, a pesar de representar una niña confundida por las evidentes contradicciones en el mundo que le rodea. El resto del reparto cumple con nota su cometido de acompañamiento en la historia, con mención especial a Zoe Arnao como Brisa. Su personaje apoya a Celia en sus conflictos interiores y además, le aporta una nueva visión al llegar desde la moderna Barcelona.

Los demás personajes están al servicio del propósito de la directora de representar un universo femenino infravalorado sin duda por la sociedad de entonces, mostrando la rigidez de las religiosas y el inmovilismo cultural consiguiente.

LA PELÍCULA

La película es un recorrido circular y humano desde principio a fin. Tiene una escena introductoria que únicamente con ella, ya avanza la calidad que tendrá el film. Llama la atención que es una historia muy local y realista (en ocasiones roza el estilo documental si cabe) pero sin embargo, está triunfando fuera de España.

El cine es un lenguaje universal y te das cuenta de que al final, historias muy locales como Las niñas es universal, de que nos entendemos, de que el lenguaje cinematográfico va más allá de la cultura

Natalia de Molina

La cinta muestra situaciones familiares muy distintas pero con un aspecto en común, la presión social en la que se ven envueltas las mujeres, precisamente desde que son niñas. Además, inevitablemente también habla de la religión, la censura y la desinformación. 

La película en sí parece un juego en el que vamos viendo las distintas situaciones en las que se ven envueltas las niñas: divertidas, graves, tristes, escoge tú, hay de todo. Una forma muy inteligente de mantener al espectador activo e incluso, evocar a la propia memoria de las mujeres que vean la cinta. 

EL MOMENTO ESTRELLA

Sin duda, la escena inicial es impactante y pone el listón muy alto para lo siguiente que venga, es nuestra elección de momento estrella. En la misma, vemos al grupo de niñas ensayando canto en su colegio de monjas. Sin embargo, quienes no tienen una voz adecuada según su profesora, son obligadas a gesticular, sin cantar realmente. Una acción aparentemente muy simple pero que saca a relucir graves problemas sociales. 

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